Enfermedades de los Médicos: el acoso


A propósito del último comentario de Juana en mi Blog y del comentario de hoy de Julio Mayol, intentaré retomar este, últimamente abandonado.

Todos los trabajadores tienen el derecho constitucional y legal a la protección de su salud frente a los riesgos derivados de su trabajo. Este derecho es vulnerado flagrantemente en autónomos y en funcionarios públicos, racaneado en personal sanitario, y simplemente cumplido “a reglamento” en el resto.

Me voy a permitir hablar (escribir) en ésta ocasión sobre la salud del personal sanitario, y en especial del acoso laboral.

Entre el personal sanitario, como ocurre con el funcionariado y los empleados de la empresa privada con elevada antiguedad, el acoso es la única forma de librarse de una persona, sea por abandono o baja laboral permanente. El ninguneo, la eliminación de todas las funciones, el aislamiento, quitarle el ordenador y el teléfono, murmurar, propagar historias falsas,… Todas éstas son formas de acoso.

Los especialistas en el tema describen al acosador como un personaje egocéntrico, narcisista, exitoso pero inseguro. Necesitado de destruir al objetivo.  

Un grandísimo h*** de p***.

Seguro que todos conocemos a alguien así. No digo que todos los que son así son unos acosadores, pero casi todos los acosadores son así.

En general el acosado, sorprendentemente, no se entera de que les están acosando. Nota algo raro, un ambiente extraño, miradas, cuchicheos, actitudes, negativas, pero ¡A MÍ NO ME PUEDEN ESTAR ACOSANDO! ¡Esto no puede estar ocurriéndome a mí! ¡Yo no he hecho nada!

Empiezas a pensar en las cosas que has podido hacer mal. A quién le cambiaste la guardia la última vez. A quien le quitaste el aparcamiento sin querer. Y empieza el sentimiento de culpabilidad.

No me meteré en el proceso, doloroso, del acoso. Llegaré al final.

Siempre, casi, termina en el abandono. En el cambio de servicio, de hospital, de ciudad. En la baja por depresión. En la Incapacidad Permanente por depresión. Casi siempre se gana.

El motivo es el daño, profundo, que se produce en el acosado. Doloroso, aterrador, destructivo de la personalidad. Horroroso.

Un magistrado me dijo en una ocasión comiendo que si le acosaran (y supongo si se enterara), lo solucionaría pronto: con un guantazo bien dado al acosador. Su teoría es que es más barata la multa por la falta (no un delito) que constituye la agresión que el daño producido en la persona.

¿Habéis visto alguno algo parecido? ¿Lo conocéis? ¿Habéis sufrido la impotencia de no poder hacer nada? ¿Lo habéis sufrido, en cualquier grado? 

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Acerca de Rafael

Médico del Trabajo y Médico de Familia y Comunitaria. Cuasi-Friki. Del Atleti. Padre de 3 asombrosas maravillas. Nunca dejes de Soñar.
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2 respuestas a Enfermedades de los Médicos: el acoso

  1. Esther dijo:

    Personalmente no lo he sufrido,pero tengo un familiar,del ramo sanitario,que lo está viviendo hace años.Trabaja en la privada y le están haciendo la vida imposible para forzar el despido voluntario,ya que a ellos les costaría mucho dinero despedirlo legalmente y no tienen motivos para hacerlo de forma procedente…(símplemente ya nos les interesa que esa persona esté ahí…)No estoy segura de que en éste caso el “guantazo” sea lo más efectivo,seguro que por satisfacción personal ganas no le faltan,pero y luego…qué?

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  2. Alex dijo:

    Hola a todos:

    Pues el guantazo no es lo más efectivo. Más que nada porque además te echan la culpa a tí. Siempre que alguien actúa de forma violenta como reacción a una situación insufrible se habla de su acto, pero se olvida lo que lo causó. Es muy raro que alguien le pegue a alguien sin ningún motivo, pero eso se olvida.

    Que yo sepa, en este país a penas hay jurisprudencia de casos de mobbing y tiene que ser tan flagrantemente claro que la cosa asusta.

    Lo único que puede hacer el acosado es reunir pruebas, todas las que pueda y como pueda, sabiendo que sus compañeros le van a dar de lado a la hora de testificar en un juicio. Todo ésto durante “al menos 6 meses” ésto derivado de lo que indican “los criterios diagnóticos”, que hay que joderse lo que te piden que demuestres.

    Aún así, suponiendo que el acosador demuestre que está siendo acosado, la restitución es casi moral y más tarde o más temprano, tiene que dejar el trabajo, de eso no cabe duda. Motivo por el que la gente se ahorra los tragos más amargos y “se va”, con la esperanza de que el futuro será mejor y que más allá del horizonte habrá seres humanos que sean bondadosos.

    Un salduo a todos.

    Alex

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